
Falleció mientras dormía en su domicilio y en profunda paz. De a poquito dejó de respirar".
Bien sabes que desde niño me gusto escribir, pero fueron tus letras las que me inspiraron para que me aventurara en este maravilloso mundo de la literatura. No faltaba quien al leerme me digiera, que tu estabas ahí, escondido entre mis líneas.
Te cuento que intente por varios medios que conseguir tu dirección y te escribí. Para ese entonces solo se podía intentar una comunicación epistolar, no había nada de Internet o correos. Te envíe un par de cartas a una dirección de España, que un amigo de mi hermano me hizo llegar. Iban ahí, un par de poemas míos. Quería agradecerte esa gran influencia que habías hecho en mí, y lo que me pareció justo fue compartirte mi prosa. Seguro estas nunca llegaron y se perdieron en alguna oficina vieja de correos, pero eso ya no importa.
Con los años incremento la necesidad de tener tus nuevos libros y saber de ti, y así fue que continuaste alimentando mi alma, y mi profunda admiración creció. Te vi en EL LADO OBSCURO DEL CORAZON, recitando en alemán una poesía tuya a una prostituta, me regalaron un CD con tus poesías y platica de ti con todos mis amigos y amigas. Enamoré a algunas de ellas con tus letras, y te sentí mi cómplice. Hace años, incluso tuve oportunidad de viajar a Montevideo, y me dio por pensar que yo caminaba por los mismos rincones que tú caminaste o que incluso la misma banca de algún parque nos alojo a los dos. Y eso me emociono tanto.
Con el tiempo, mi interés por escribir incremento, y me aventure con este espacio, con este BLOG, al que no dude en llamar SUELE SUCEDER, como bien tú solías mencionar con frecuencia.
Imposible para mí ha sido hablar de literatura sin mencionarte, sin evocar alguna poesía, o tu último libro y cuando deseaba escribir, me refugiaba antes, en alguna pagina de tus libros y me servia como punto de partida para intentar conquistar tus letras, tus inspiraciones, tu manifestación. Aprendí a querer a tu Adorada Luz, tanto como tú lo hacías, al dedicarle una y otra vez, tus libros.
Soñaba tanto en conocerte personalmente algún día, y platicar por horas, y decirte cuanto te admiraba.
Ahora en los últimos días, incluso más de alguna persona me pregunto si sabia algo de tu salud. Bien los otros han aprendido a relacionarme contigo.
Hoy en tu adiós, no podía dejar de escribirte estas letras. Y decirte que nunca hizo falta que compartiéramos en persona, porque ahora puedo decir que efectivamente te conocí, a través de tus letras, de tu poesía, de tus novelas. Seguro por eso, ahora, con tu adiós, muchas personas me han llamado, y más que darme la noticia, siento que me dan un pésame. Como un deudo más, de los muchos que dejas.
Gracias Mario por todo, tus letras siempre vivirán en este espacio.




