sábado, 9 de abril de 2016

El sexo, su santuario.

La intimidad se desglosa minuciosamente cuando la lucubro o inclusive aún más -con detalles- cuando la concibo respectivamente...es excitante y es placentero...
Como morderte cuando te beso paulatinamente e ir alcanzando un calor que recorre cada centímetro de mi cuerpo; a medida en que el calor aumenta, la impetuosidad de coger mis manos y ajustarlas a tu rostro no me hace ajena a que cualquier líquido, cuya transparencia o textura dudosa que se encuentre en una “obra de arte” inmediatamente adquiere un carácter sexual si es que la producción lo sugiere pues me excita morderte, rozar mi lengua en tus labios y de manera vehemente mis ojos se encandilen y vislumbren las ganas -esas- esas que te tengo… Quisiera besar tu cuello de manera que pueda tener dominio de ti -arriba, abajo- quisiera formar en tu cuerpo trazos de color, de formas…me explico: llenarte de mordeduras como si fuesen rúbricas mías que de lo duro, ese sabor a piel será suculento pero su tono ha de ser muy delicioso verlo, y el detallarlo hará que no me detenga a una exploración pormenorizada de tu cuerpo y en vez de lupa tendré mi lengua como mediación a interpretar tu cuerpo, a saborearlo…La caracterización del calor ente dos cuerpos que sin tocarse logran sentir cómo se expulsa el sudor de sus poros es admitir que la atracción que me generas va más allá de la complejidad de cogerte…Y no me puedo detener a pensar con detalle un paso a seguir porque … a veces cuando me detengo a hacerlo, mi pecho se ensancha, mis senos se ponen rígidos esperando a que tus manos con fuerza los toque, mi respiración se incrementa logrando maquinizar mi cuerpo propinando que la sangre fluya con gran prisa y ahí logro llegar de nuevo al punto en que he de dejar mi imaginación quieta…Aunque sería muy rico tenerte cerca, olfatearte… y desnudarme para ti, desnudar primero mis hombros, dejando al descubierto mi piel y que tu mirada ya me haya consumado toda (más de una vez) antes de que la primera prenda toque el suelo…el resto deja, deja que vuele. Quisiera de cierta manera no usar tanto eufemismo la próxima vez...


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